Música

Quizás como a la mayoría de personas nos pasa, la música siempre ha influido en nuestras vidas, en mi caso de niño escuché mucha música de Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Vivaldi, Schubert me parecían algo increíble, además de lo entretenido que era ver rodar los discos de vinilo que ponía mi papá.
En los casetes había grabada otro tipo de música como la de Jean Michel Jarre, en aquel entonces me parecía un gran descubrimiento, escuchaba una y otra vez el cassete de Oxigene y Equinox, gracias a que me introdujeron a este tipo de música mis hermanos mayores, los que siempre considero mis precursores y primeros mentores en las artes.
La música que en aquel entonces sonaba en la radio también me gustaba mucho como el Rock en español, Duncan Dhu era mi preferido y una lista infinita de grupos de los 80s.
Tuvimos una Commodore 64 en donde había un programa que se llamaba Sintetizador, metia en el drive el disco de 5 1/4 y tecleábamos unos comandos (“LOAD “*”,8″) y aparecía una lista de música, en esa lista aparecía Tubular Bells de Mike Oldfield, Oxigene 2 de Jean Michel Jarre, Enola Gay de OMD y Rathional Youth, desde aquel entonces ya había una gran expectación por los sintetizadores.
Una tarde mi papá regreso con mi mamá del centro de la Ciudad de México donde están la mayor variedad de cosas para comprar, todos en la casa tenían la ilusión de tener un teclado electrónico, y mi papá llegó con ese nuevo regalo, desde entonces y a muy temprana edad soñaba con algún día componer música como Jean Michel Jarre, Yanni, Kitaro, Jorge Reyes Valencia o una pieza con la belleza de “Celestial Soda Pop” de Celestial Soda Pop – Ray Lynch, que en aquel entonces no sabía de quien era y hasta hace poco descubrí quien era el autor desconocido.


Con 17 años hice la primera canción, que titule sonidos en la cima de un árbol, en honor a ese árbol gigante, un pirul que estaba frente a la casa, un árbol que sonaba con el viento, una fuente de inspiración inagotable, un hogar para muchos y un refugio para otros.
En aquel entonces no tenía la posibilidad de la conexión MIDI por lo que almacené los sonidos en WAV grabándolos directamente con un micrófono de diadema roto.
Finalmente hasta hace poco y gracias a uno de mis sobrinos vi que era posible usar sintetizadores virtuales y desperté a ese sueño olvidado que casi deje morir, ese de componer música, pues recordando a Wayne Dyer “No mueras con tu música dentro de ti“, y en estos últimos años mi objetivo ha sido crear todo lo que pueda con los medios que tengo a mi mano, y si en el camino alguien siente la inspiración que yo sentí cuando escuché a un sin fin de músicos, es decir escuchaba Kitaro y me llenaba de paz, escuchaba a Jean Michel Jarre y mi imaginación volaba hacía las galaxias, o a Yanni que me transportaba a algún paisaje de Grecia. El objetivo es cumplir con algo que me prometí, pues nunca me ha gustado hablar por hablar. Levar a la acción es lo que más me importa. Pero apenas he dado los primeros pasos para no dejar morir todas esas ideas que inspiran el entorno que me rodea.

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